Miolos ciscados

Entradas clasificadas como ‘Deportistas y faranduleros’

Futbolistas mimados

22 de Febrero, 2007 · Dejar un comentario

No suelo meterme en este tipo de líos generados por los deportes denominados “mayoritarios”, ya que considero que, generalmente, no llevan a ninguna parte, entran en juego sentimientos de fanatismo exacerbado, y al final pasa lo que pasa.

Así pues, generalmente ignoro todo lo que rodea a estos “espectáculos”, simplemente veo aquellos partidos que puedan resultar interesantes, sin forofismos, sin angustia. Si el partido me aburre en los primeros minutos, cambio de canal. Ver un partido por pasión a unos colores no funciona conmigo, creo que es algo para distraer a las masas (los romanos sabían de esto), y, aunque en determinadas ocasiones puede resultar agradable, cuando pasa de cierto límite, acaba resultando, para mí, desproporcionado.

Bien, pongámonos en situación: partido, BarçaLiverpool, octavos de final de la Champions League, competición que, junto con el Campeonato del Mundo, aún conserva cierto interés puramente deportivo. En un lance del encuentro, el portero del Barça, Victor Valdés (ni me va ni me viene, yo me quedé en Paquito Buyo), comete el fallo de su vida (si nadie dice lo contrario), y el Liverpool empata. Mala suerte, esas cosas pasan. Hasta aquí todo bien.

Empieza mi indignación. Al comentarista de Canal +, Carlos Martínez, conocido por su imparcialidad deportiva (…) y su volumen narrativo, después de ver el truño de Valdés, no se le ocurre nada mejor que soltar la siguiente joya, al loro:

Alguien debería ir inmediatamente a consolar a Victor Valdés…

Ah, amigos. Que gran frase. Que opinión. Que reflexión…no sé muy bien por qué, prefiero evitar pensar en ello, pero de repente me hirvió la sangre. Y mira que eso es difícil en mí, pero sentí una sensación, mezcla de rabia, indignación, y estupefacción, que no recuerdo haber experimentado nunca…¿motivo?…profundicemos…

A ver, el chaval (Valdés) falla. Bien, es un error, los deportistas son humanos, bla, bla, bla…pero, haciendo una analogía barata, ¿que pasa si al camarero X se le cae el café hirviendo sobre la entrepierna del cliente Y? ¿alguien le da una palmada en la espalda, y le dice “ánimo, no pasa nada”? ¿Y si en mi empresa nos cargamos (fortuitamente, claro) las bases de datos con información-importantísima-e-irrecuperable? ¿Golpecito en el culete, y nada, a tirar pa’lante?

Una cosa es errar. Eso es lógico, e incluso de agradecer, así se aprecian más las cosas bien hechas. Pero coño. ¿A consolar a un profesional? ¿Inmediatamente? ¿A un profesional MUY bien pagado, además?

Yo lo siento. En mi trabajo, en cualquier trabajo, si cometes un error de proporciones considerables como el del amigo Valdés, hay consecuencias, y punto. La terapia de grupo puede venir después, cuando haya pasado la tormenta. Pero los errores se pagan, la vida es así. Los comentaristas deportivos viven en un mundo de fantasía…el fútbol.

Categorías: Deportistas y faranduleros · La caja tonta

Ronnie…

1 de Febrero, 2007 · Dejar un comentario

Pues nada. Al amigo Ronnie O’Sullivan no le apetecía jugar ayer, y decidió que lo mejor era regalarle el encuentro al Sr. Michael Holt, que, por otro lado, realizó un auténtico partidazo. Se notaron los nervios en el frame decisivo, pero al final, entre las “pifias” de Ronnie, y la ilusión de Michael por ganar su primer partido frente al de Essex, la victoria fue suya.

Todos los que seguimos este maravilloso deporte del snooker, conocemos el carácter de Ronnie. A veces, sus devaneos tienen gracia, siempre que los veas por la tele, en tu casita, y siempre que no estropee un espectáculo que prometía ser maravilloso. Sin embargo, imagino que aquellos que hayan pagado por acudir a ver el encuentro en directo, no le verán la gracia. Lo curioso es que, pese a ello, sigue siendo el jugador que más expectación levanta. Cuando tiene un “día bueno en la oficina” no tiene un “día malo en la oficina“, es el mejor jugador de snooker que se puede ver a día de hoy, y probablemente, el mejor que haya habido. Con un día malo, como ayer, uno hasta siente vergüenza ajena. No es sólo por el “juego” desplegado. Ni por el resultado. No. Son las formas, los gestos, la desidia, los desplantes…es algo que hay que ver para poder hacerse una idea. Y lo más extraño es que, en múltiples ocasiones, ha demostrado ser una persona que va más allá del juego (de eso sabrán Ding Junhui y el tristemente fallecido Paul Hunter).

Todo lo anteriormente mencionado hace que sea un caso difícilmente catalogable dentro del mundo del deporte. Él ya ha manifestado en más de una ocasión que no le atrae especialmente jugar fuera del Reino Unido (como en este caso, en Malta), lo cual no es muy normal en un profesional de élite (personalmente sólo recuerdo el caso de Dennis Bergkamp, que no quería desplazarse en avión por su fobia a volar, pero es un “poquito” diferente).

Digamos que es un individuo normal y corriente, con sus problemas, como todo el mundo, y, que a diferencia de los seres mortales, exhibe sus habilidades por la tele, y le pagan muy bien por ello. Se nota que es tremendamente impulsivo, por su forma de jugar, y por sus altibajos: cuando quiere jugar, juega, y cómo juega. Cuando no quiere, simplemente hace acto de aparición porque las circunstancias así le obligan. Pero insisto: hacer apariciones públicas, y hacerlas de “esta guisa”, debería dañar su imagen…lo mejor de todo, es que en realidad no lo hace, sus fans esperan ansiosamente su próxima aparición, con la esperanza de que esta vez todo cambie. Eso es algo inaudito, y demuestra su carisma. Pocos casos en el mundo del espectáculo son como este: imaginaros, queridos lectores, a Bisbal (por poner un ejemplo), después de una mala noche (cada uno que ponga aquí lo que quiera). Al día siguiente, concierto. Pero claro, David prefiere estar en casita, en camita, o con los colegas, algo muy humano…no sé cual sería la reacción de sus fans si apareciera y no diera todo lo que se supone que debe dar, o incluso si decidiera cancelar el concierto. Imagino que habría mucha gente muy cabreada…

En fin, repito: un caso excepcional, un jugador fuera de serie, un profesional “forzado”. Ronnie. A mi modo de ver, y pese a todo, un crack.

Categorías: Deportistas y faranduleros